Espinas

Duele, no lo voy a negar.
Duele, como si una enredadera de espinas estuviera alrededor de todos tus órganos internos, abrazándolos, como si subiera por tu garganta raspando las palabras, como si lentamente se envolviera sobre tu lengua saliendo por tu boca. Dejando también un peso extraño en tu estómago, el peso infamiliar de una piedra pesada. Duele, como si tu cuerpo estuviera atrapado en ella, como si estuvieras atado, atrapado, y en cada pequeño movimiento que das todo se mueve, todo roza con todo y las espinas entraran solo un poco más contra tu cuerpo.
Duele cada vez que respiras, con cada bocanada de aire las tan afiladas espinas se entierran en ti.
Duele, como si tu corazón estuviera en un puño ajeno, que se cierra mucho y afloja de vez en cuando.
Duele, cuando te das cuenta que el dolor es psicológico, que estarás físicamente bien, que seguirás respirando con normalidad, como si el dolor no estuviera realmente ahí.
Aunque lo esté. Aunque solo exista para ti.
Duele.

“I wanna marry you”

Dijiste “quiero casarme contigo”,
y yo dije que sí, que sí mil veces.
Y pensé en un futuro a tu lado,
había jurado que ese algún día vendría.
Dije; Quiero casarme contigo.
Y nunca mentí, y nunca sentí otra cosa.
Yo quería vivir a tu lado.
Pero el cielo se apagó, y con ello,
tu amor, tu corazón.
Y ya no era yo, y ahora era dolor.
Tres canciones, una más,
que pintaban en el cielo, estrellas,
y ahora solo hacen doler las marcas.
Mil chicas vendrán ahora,
y dedicarás mis canciones,
y prenderás velas,
besaras labios.
Y yo seguiré con la duda constante,
del porqué, del cómo.
Y miles de tiquetes vendrán,
y cientos de millas nos alejarán.
Pero no importa por que tú,
mi amor,
ya no quieres casarte conmigo.
Sigue siendo una hermosa noche.

Eki García 💕

San Pedro

Siempre con un consejo en el bolsillo,
caminando por las calles de cemento,
sonriendo, a las almas que en otros mundos bailan.
Siempre con sus pies en movimiento,
los dientes brillando,
y una sonrisa en sus labios.
Siempre, con un suspiro en el interior
de la mancha rosa que es su boca.
Y un vacío, y un nudo.
En todas las esquinas aguarda un fantasma,
en todas hay un recuerdo
y en cada una, el miedo de encontrarse
lo que desde hace meses ha perdido.
Siempre, con un temblor en el alma,
el alma tranquila, valiente y a su vez
casi inexistente, pues ya no la siente.
Ella cree que es inexistente,
que ya no la tiene.
Dicen que es fuerte, ella es sólo una sobreviviente.
Sobreviviente de una tormenta con apellido,
De un lobo de dientes afilados,
de un amor ahora desolado.
Avanza hasta encontrar una puerta,
esta vez, esperando que este abierta.
Buscando la salida en una ventana,
en el techo, en el espejo.
¿Está perdida o disfruta distraída de su viaje?
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Plateado

(Primera parte; Lluvia- https://cerezasysuspiros.wordpress.com/2015/07/11/lluvia/ )

Como sin saber qué hacer, se acercó deprisa a la banca y se sentó con mucho cuidado.
Sé que no había dejado de observarla desde que pude hacerlo por primera vez, pero  el magnetismo que me provocaba y la sensación de haber encontrado lo que sabía que yo buscaba desde hace algún tiempo, talvez demasiado, abrumaba cada uno de mis sentidos. También sabía en ese momento que ella estaba consciente de que lo hacía, de que la miraba, por la forma en la que evitaba mirarme manteniendo su mirada al frente o en sus manos; Evitando encontrar mis ojos con los suyos.
Supe que jamás olvidaría su mirada, jamás olvidaría esos ojos pues eran los más penetrantes que alguna vez me habían visto.
Eran como el hielo.
Combinaban inquietantemente con su cabello plateado y su tez pálida, haciéndola completamente extraordinaria.
Estábamos sólo a unos cuantos metros de distancia, yo observando cada detalle de ella y ella, simplemente ignorándome.  El cielo no había cesado su fuerte tormenta, y a decir verdad, mi corazón tampoco.
Llevábamos bastante rato en esta extraña situación hasta que como era de esperarse, las luces brillantes del autobús a través de la lluvia avisaron que estaba cerca.
Mi corazón se encogió, el sentimiento de pérdida ya se estaba haciendo presente debajo mi piel… Hasta que el autobús pasó por completo y siguió su camino, perdiéndose bajo la capa de agua que seguía cayendo sin parar.
Ella no movió ni un dedo, no se levantó, ni siquiera echo un pequeño vistazo al autobús;  Algo me decía que ni siquiera se dio cuenta del momento en que el mismo se detuvo frente a nosotros y abrió sus puertas invitándonos a subir en él. Y aunque me sentía muy satisfecho, no podía entender el por qué.
Y no pude evitar preguntar.
-¿No estabas esperando el bus?
Esto la tomó por sorpresa, sus ojos se ampliaron y su atención se enfocó totalmente en mí. Hizo una especie de puchero con su boca, torciéndola a un lado mientras me analizaba, como si estuviera reflexionando su respuesta.
-No.
Y eso fue todo lo que dijo, antes de darme un último vistazo y concentrarse nuevamente en un punto fijo frente a ella.
Nunca me había dado cuenta del significado tan abrupto y definitivo de la palabra “no” hasta en ese momento.
Tampoco pude evitar sonreír.

Tu propia historia

Y te vuelves loco, cariño, buscando historias que según a tu parecer, tengan una buena historia.
No duermes y caminas por ahí creyendo que lo que buscas, vendrá a ti.
¿Por qué no nos lees tu propia historia?
Nada puede sanar tu alma más que leer tus letras.
Dices que no vale la pena, que te la sabes de memoria.
Pero si te pones a pensar, ya no la recuerdas.
No te conoces a ti mismo.
¿Por qué insistes en que no vales nada, cuando la historia que te puede salvar, está manoseada por tus propias huellas?
No conoces mejor versión que la que tú mismo creaste y sin embargo andas por ahí, recolectando en tu cabeza las pequeñas anécdotas que crees, te llenarán.
Todas ajenas.
Pero es que tú no sirves para recordar.
Tú naciste para crear.
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Lluvia

Llovía.
Llovía tan fuerte que costaba ver por delante, era peligroso andar  así a estas horas de la noche, lo sabía. Decidí refugiarme en una parada de autobús hasta que la lluvia cesase, pues estaba lejos de casa, de mi ruta.
Muy lejos, en realidad.
También estaba perdido y no se veía nada.
Así que ahí estaba, esperando… Algo… Sabía que no era sólo el que dejase de llover.
Nunca era así de fácil.
Desde hace un tiempo ya, yo buscaba algo… Me dormía buscando ese algo en mi memoria. Despertaba con un deseo desesperado de salir a buscarlo, desde entonces tomaba en mis ratos libres, que eran muchos ya que hace un par de meses estaba desempleado, largos paseos, hasta que tuviera que regresar, hasta que mis pies doliesen más que el infierno, hasta que lo encontrase.
Nunca lo hacía.
Iba donde fuera, sólo seguía caminando, buscando, y cuando me daba cuenta estaba ya muy lejos.
Justo como ahora.
Hoy fue uno de esos días, en los que al despertarme, siento el deseo desesperantemente asfixiante de encontrar  ese algo. Intente distraerme de ello, pero ocupaba todos mis pensamientos. Todos y cada uno. Lleve el pensamiento hasta el fondo de mi mente, siempre presente e intente hacer todo lo que estuviese a mi alcance para mantenerme ocupado, distraído, cansado.
Estuve bien al principio, pero después de unas cuantas horas, no pude reprimir la curiosidad que me daba.
Así de genial era mi autocontrol.
No pude dejar de ponerme mis zapatos y, literalmente, irme.
Estaba oscuro cuando salí de casa, no sólo por la hora, sino por la tormenta y el desastre que la lluvia había provocado en el cielo.
Parecía que lloraba.
Caminé, tanto como pude, perdiéndome en todo el camino, sin encontrar nada.
Nunca había estado en ese parque y, como todos los días desde hace unas semanas, no encontré nada.
Lo único que sabía era que se encontraba lo bastante lejos de donde vivía ahora, y que además, tampoco recordaba el camino a casa.
Algo

Ella
Dejé escapar el tiempo jugando con las llaves que andaba en el bolsillo, el único objeto que por la prisa innecesaria llevé conmigo. Llevaba esperando bastante tiempo a que el cielo dejase de llorar, así como yo lo veía, pues todo me parecía deprimente. Sin embargo, quizá el cielo compartía mi tristeza y mi enojo, pues cada vez la lluvia caía con más fuerza y el viento empezaba a soplar cada vez más fuerte.
Me resguarde en mí mismo, acurrucando los brazos dentro de mi abrigo contra mi cuerpo temblante.
Tenía frío y el techo de la parada de autobuses que había tomado como refugio no me hizo inmune al fuerte viento que soplaba, bañándome de agua.
Era una tormenta increíblemente hermosa.
Por un momento, a pesar de lo realmente triste que me ponía todo el asunto en cuestión, me dediqué a escuchar al cielo lloroso, el sonido del caer de las gotas sobre el suelo y el techo.
Amaba la lluvia.
No supe cuando cerré los ojos, pero supe que lo había hecho cuando, el apenas perceptible sonido de unas pisadas acercándose, me hicieron abrirlos.
Presté atención a la sombra que con extrema calma se acercaba, tomando nota de cada detalle.
Especial.
Un abrigo grande tapaba todo su cuerpo, llegándole un poco debajo de las rodillas, su cara estaba tapada por la sombra que la misma capucha proyectaba, sin embargo, supe que era una chica.
No por sus piernas moldeadas, por sus pantalones tallados o por su forma de moverse al caminar.
No.
Supe no sólo que era una chica, al instante de ver su figura, supe que era especial.
Pues no sólo vi su silueta acercarse, la sentí.
Y desde aquí, sobre el olor a tierra mojada y el de la lluvia misma, sentí el dulce aroma de su perfume.
Como a magia… y ALGO más.
Momentáneamente sentí que el aire se evaporaba de mis pulmones y que ya no entraba más, que el corazón me latía a mil y que todo mi cuerpo no sólo estaba mojado por el agua de lluvia, sino también sudoroso, emocionado, excitado.
Se acercó a la parada, seguramente buscando refugio en su interior al igual que yo mismo lo había hecho, y al llegar, dejó caer la capucha sobre sus hombros al tiempo en que sus ojos encontraron los míos.
El poco aire que quedaba en mí, desapareció…
Plateado.

Te quiero

En cada beso encuentro mi cielo,
mi cielo; tu boca.
El anhelo que dejan tus besos,
el querer un futuro contigo,
a tu lado la vida es mejor.

No es exclusivo de la luna,
a todas horas te quiero…
infinitamente, eternamente,
A mi lado, ahí, mi amor,
te quiero.

Empezar a no dejarte ir en las noches;
a que te quedes,
a que me abraces hasta perderme en tu pecho
y estar ahí, contigo,
hasta más allá del amanecer.

Anhelo el detener mágico de las horas
que causa tu risa,
que anestesia mi alma.
Tú me curas,
sanas heridas que no conocía.

Amando amo todo de ti,
y no bastan mis letras para decir
todos el efecto que causas en mí.
Te amo.

Tú, eres lo que necesito a todo momento.
InBio 113

Hoy es para ti

He escuchado de ti, tantas veces que ya me aprendí todos tus nombres y sin embargo, viven naciendo más de ellos.
Me han hablado de ti, de lo que es vivir dentro de tu corazón, de lo que la fe en ti mueve.
De la pureza de tu corazón.
Aumentando las razones para aprender de ti, creer en ti.
He escuchado la palabra “perfección” como tu sinónimo.
Y todos, sin importar que tan tangible seas para los mismos, te damos importancia.
Después de todo, por ti estamos aquí.
No te veo como los demás.
No creo en ti como los demás
No me pararía desnuda ante ti, aunque tú hayas puesto los lunares en mí y me hayas vestido con la piel que llevo puesta.
Y aunque hayas hecho y me hayas dado todo lo que tengo, no podría dejar guiarme por algo tan incierto como tu existencia.
Y aunque la salvaste a ella, no lo hiciste con todas las cientos de personas que experimentaron el miedo de ver escapar su vida a suspiros…
No confío en ti lo suficiente porque almas ya lo hicieron y ahora “se encuentran en tu reino”
Y aunque creo en ti, no lo hago tanto como para tirarme de espaldas.
Existes, tanto como si lo hicieras como sí no.
Existes, tanto como si estuvieras aquí como si no.
Y hoy escribo para ti, agradeciendo con recelo lo que tengo gracias a ti, que se resume en todo lo que veo y lo que no, en todo lo que siento, en lo que no.
A ti te doy el beneficio de la duda.
Hoy escribo para ti.
Gracias, a ti, por un día más de vida.

MinnieMouse2 389

Delirios de propiedad.

En tus letras me pierdo, y ya no canto.
Ya no escucho, ya no leo.
Ya no siento el relieve perfecto de tu cuerpo.
Ahora sólo sueño, y colapso contra tus curvas,
tan perfectas, tan lejanas.
Tan tuyas, tan ajenas.

Suspiros perdidos en el invierno
bajo la fría luz de tu mirada
que incita a perderse en el helado mar
tan tormentoso, como si hubiese un huracán.

¡Huracán el de tus ojos,
tan caótica tu mirada!

No puedo quedarme quieta
tiritando me tambaleo contra tu cuerpo
esperando tus brazos abiertos
cerrarse contra mi pequeñez.

Encontrando el vacío me encuentro
dándome cuenta que te perdí
en aquel tornado de sentimientos
al que llamamos verdad.

Tan ajeno te veo,
caminando pasos largos,
alejándote de mí como si ya no fueras mío.
¿Acaso lo fuiste, o no más que un anhelo?

Mío, de mi propiedad,
mío, mis besos marcando tu cuerpo
mis dientes mordiendo tu piel.
Mio, como mi corazón tuyo.

¿Acaso todo fue un sueño?
¿O esta es la pesadilla?
Ya no distingo,
ya no encuentro la realidad.
MinnieMouse2 146.2